Un lápiz, vacío, sin techo, quebrado, chamuscado y mal herido, por un viejo cuchillo, astillado y agonizante, sentíase dicho perdido instrumento, guardado en el mar de polvo, que en toda casa se encuentra, anónima, su mina, que tantos trabajos forzosos había sufrido y tales guillotinas había vivido, para inmortalizar historias de otros, encadenando al túnel del olvido del que pocas veces se sale. Generaciones. Yo le prometí una vida mejor, una suave caricia y la garantía de que no le olvidaría, como tantos y tantos otros habían hecho, una memoria, un escrito, un documento que hablase sobre él y no le dejase morir, leal, valiente podría decirse por como todo y todo tiene un final fe...
miércoles, 1 de junio de 2011
UN LÁPIZ, VACÍO, SIN TECHO
Un lápiz, vacío, sin techo, quebrado, chamuscado y mal herido, por un viejo cuchillo, astillado y agonizante, sentíase dicho perdido instrumento, guardado en el mar de polvo, que en toda casa se encuentra, anónima, su mina, que tantos trabajos forzosos había sufrido y tales guillotinas había vivido, para inmortalizar historias de otros, encadenando al túnel del olvido del que pocas veces se sale. Generaciones. Yo le prometí una vida mejor, una suave caricia y la garantía de que no le olvidaría, como tantos y tantos otros habían hecho, una memoria, un escrito, un documento que hablase sobre él y no le dejase morir, leal, valiente podría decirse por como todo y todo tiene un final fe...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

